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sábado, 11 de junio de 2011

Mucho por hacer

Ahora que he acabado la carrera ( ¡ya soy maestra!) debería poder dedicar algún tiempo al blog, pero lo cierto es que la locura logística de los últimos meses han pasado factura, me encuentra tan feliz como agotada y la lista de cosas por hacer no se acaba nunca...

  • He de reorganizar el piso lo máximo posible ahora que estoy en casa. Cada verano lo hago a fondo, es la única manera de que sobreviva (más o menos) durante el resto del curso, pues somos todos un poco desordenados. Definir el uso de los espacios de manera clara y concisa nos ayuda bastante, aunque lo cierto es que con el paso de los meses esa definición se va difuminando. Esta semana reorganicé la cocina (lo que me llevó dos días), el armario empotrado de la entrada (que convertí en zapatero oficial y que espero sirva para quitarse los zapatos nada más entrar y mantener el suelo limpio durante más días) y el armario empotrado del pasillo (aprendí a doblar toallas de un modo más eficiente y ocupan como la mitad, con lo que gané espacio para otras cosas). Me falta básicamente el despacho, pero este me va a traer faena abundante, porque ahora mismo parece que ha pasado un maremoto por él y además (podeis entonar aquí la BSO de Tiburón)...lo tengo que pintar.
  • A parte de mis temas marujiles, también debo ponerme al día con la lectura. Durante el curso leo mucho, pero no me da tiempo a mirarme más atentamente algunos libros que me parecen muy interesantes. Son todos libros sobre educación, con las novelas no sé qué me ocurre, que últimamente no me apetecen demasiado...
    • "Libertad y límites. Amor y respeto" de Rebeca Wild. Me lo regaló el verano pasado una amiga y todavía no lo he acabado. Ayer lo retomé, empecé de nuevo y ya llevo como la mitad. 
    • "Les tècniques Freinet al parvulari" de Madeleine Porquet. Durante la carrera creo que no he profundizado demasiado sobre este autor, espero corregirlo un poco con esta lectura.
    • "Eduación infantil. Respuesta educativa a la diversidad" Gema Paniagua y Jesús Palacios. Este libro me lo he leído a pedazos y me han gustado todos. A ver si me lo leo entero de una vez y uno los retales.
    • "Loczy, escoltar als infants" de Judit Falk. Este me lo compré porque quiero subsanar mi ignorancia supina sobre Loczy y Emmi Pikler. ¿Cómo puede ser que en los tres años de carrera ni me los hayan mencionado?
Y bueno, pues creo que esto es más o menos toda mi organización logística para los siguientes dos meses. Verlo por escrito me ayuda a centrarme un poco más.

domingo, 22 de mayo de 2011

Jo sé quins són els valors guanyadors


No importa -encara que importa molt- que partits com Plataforma per Catalunya hagin aconseguit més de 65.000 vots a tota Catalunya. No importa, perquè vull creure que aquesta és una situació passatgera. No pot ser que la por i la ignorància s'instal·lin a casa nostra un cop més i que nosaltres els hi permetem. Això no pot tornar a passar. Els pares, les mares, els mestres, les mestres, els veïns i les veïnes que creiem en el respecte pels valors humans no permetrem que això passi. Aquest només ha estat un entrebanc, ha estat una ensopegada. La resta de la societat, ja siguem de dretes o d'esquerres, respectem a les persones. No és just parlar de PxC com un partit de dretes, perquè una cosa és ser de dretes i una altra cosa és ser fascista. PxC són fascistes i ho dic així de clar perquè potser gent que els han votat no se n'havien adonat. Aquest és un missatge pels electors que han permès a PxC obtenir representació (i per tant, finançament) en alguns ajuntaments: vostès han permès que els fascistes tornin a tenir certa quota de poder. Vostès han permès que persones que directament pressumeixen de xenòfobs i racistes sense cap mena de voluntat per dissimular tinguin accés al Plens Municipals. Vostès han fet que senti vergonya aliena. VERGONYA.
Però no m'amoina gaire, perquè sé que això és passatger. Sé que els valors de la tolerància, la solidaritat, la igualtat, l'amor i el respecte sobrepassen sempre als no-valors de la por, l'egoísme i l'ignorància. Potser la batalla l'hem perduda, però la guerra no. La guerra no l'hem perdut ni la perdrem mai, perquè nosaltres mai ens rendirem i no deixarem de lluitar per un món socialment més just, per un món on tothom hi tingui un lloc. Som molta gent els que creiem que un món millor és possible i no pararem fins aconseguir-ho.

LLIBERTAT, IGUALTAT I FRATERNITAT!!

sábado, 30 de abril de 2011

Hablar de conciliación familiar y mezclar churras con merinas

Cuando hablamos de conciliación familiar-laboral yo me imagino que estamos hablando de una mayor protección hacia la familia. Por lo tanto, de manera automática, me vienen a la cabeza un par de ideas básicas como serían las siguientes:
-Una baja maternal digna. Las actuales 16 semanas de baja maternal no solo no son suficientes, sino que son ridículas. Si partimos de la base de que la OMS recomienda un mínimo de 6 meses de lactancia materna la baja debería ser, en consecuencia, de un mínimo de medio año. Si además tenemos en cuenta que los bebés forman el vínculo materno-filial (que tan importante es para la estabilidad psicológica y emocional del niño y futuro adulto) durante su primer año, deberíamos considerar la posibilidad de que no es tan descabellado que esta baja se alargara un año.
-Acceder a excedencias que permitan estar al cuidado de los hijos durante los primeros años de vida. Se debería garantizar que esto no perjudicara a la categoría laboral de la madre y que pudiera acceder a cursos de reciclaje. Además, debería existir algún tipo de ayuda para estos casos. No, no me he vuelto loca. En otros países esto existe.

Mientras si a mí me dicen "conciliación" y pienso en esas dos cosas tan básicas que os acabo de mencionar, parece ser que cuando la OCDE da un tirón de orejas a España por la poca conciliación familiar que hay (y porque esto se traduce en bajas tasas de trabajo femenino y natalidad) el ministro de Trabajo e Inmigración Valeriano Gómez piensa en escolarizar a la población de 0 a 3 años. Pues bien, yo creo que aquí partimos de un error de conceptos, porque esto no es conciliación ni de casualidad. ¿Qué entiende este señor por conciliación? ¿Casas vacías porque todos están en la empresa o bien en la escuela? Vamos apañados si este es el llamado "hombre de los sindicatos", una persona que supuestamente es defensora del estado del bienestar. Con defensores así, no necesitamos detractores.
Ahora bien, vayamos por pasos. Es evidente que este señor se está refiriendo a hacer público ( y por lo tanto, gratuito) el sector educativo de 0 a 3 años. Y aclaro que esto no me parece mal. Pero lo que no puede ocurrir es que cuando desde todos los sectores pedagógicos se habla de que es necesario una remodelación urgente del modelo de 0 a 3 años ya que es completamente contraproducente que un bebé esté una jornada laboral completa en un centro de estas características, venga este señor y proponga lo que ha propuesto. Se empieza a hablar de espacios familiares, donde puedan reunirse las familias, ofreciendo a sus bebés un entorno estimulante y de socialización, en el que estén como mucho 2 o 3 horas, y con los padres delante siempre que sea posible (sobretodo cuando son más pequeñines). Mientras los expertos en educación infantil comienzan a ir en esta dirección, el señor Valeriano Gómez plantea una escolarización como medida de conciliación, es decir, el niño en la guardería y la madre en la empresa.
Pues bien, yo exijo una rectificación inmediata del señor ministro en este sentido. No puede concebir una conciliación familiar y laboral desde esa perspectiva, en la que los derechos de las madres, de las familias y, sobretodo, de los bebés no han sido contemplados.
Por este motivo he creado una página en Facebook. Si os apetece, me gustaría que os apuntarais. Se llama "Exijo una rectificación del ministro de trabajo Valeriano Gómez" y el link es éste: http://www.facebook.com/pages/Exijo-una-rectificaci%C3%B3n-del-ministro-de-trabajo-Valeriano-G%C3%B3mez/211675672189814

sábado, 9 de abril de 2011

Jornada sobre la sexualidad femenina

Ayer asistí a unas jornadas sobre este tema. Estuvimos hablando sobre nuestros órganos reproductores  y sexuales de forma clara, desmontando algunas ideas preconcebidas y profundizando sobre ellos y sobre nuestra relación con ellos. Meditamos y reconectamos con nuestro útero, dejándolo "cantar" a través nuestro. Fue quizá una experiencia inolvidable, sentir esa comunión con una misma y con las demás. Un grupo de mujeres, en círculo, dejándose llevar por el movimiento, por el sonido, por las visualizaciones ... La sala se llenó de energía, el pudor desapareció, más de una lloramos embargadas por la emoción de lo que se estaba viviendo. Fue un akelarre en toda regla. Mujeres, energía, poder femenino. Conectadas con nuestro propio yo físico, con nuestra animalidad, con nuestro cuerpo holístico y con la naturaleza, la vida y el amor transgeneracional de las mujeres que nos han precedido.
Fue una primera experiencia asombrosa, un primer aproximamiento a este mundo de la meditación y  la ceremonia. Desde ayer me siento poderosa y tranquila conmigo misma.
Si os interesa saber más sobre esta iniciativa, podeis pinchar aquí.

domingo, 27 de marzo de 2011

Dar las gracias

Hoy quiero dar las gracias a diez personas que hay en mi vida y a las que no les suelo decir lo que siento.

  1. Gracias a mi madre, por respetarme, ayudarme tanto tantísimo y no pedir nada a cambio.
  2. Gracias a mi marido, por estar simplemente a mi lado.
  3. Gracias a mi hija, por decirme cada día que me quiere.
  4. Gracias a la Familia Pinilla y la Familia Padilla, por ejercer de mi familia aún sin serlo realmente.
  5. Gracias a mi padre, por ser tan pesado y seguir dándome besos.
  6. Gracias a Rubén y a Sara, por ser tan sinceros y tan cercanos.
  7. Gracias a Anna Ollé, por ser.
  8. Gracias a las chicas del foro rosa, por el compañerismo que demuestran día a día.
  9. Gracias  a mi suegra, por estar siempre disponible.
  10. Gracias a mi hermana, por ser mi hermana.
Al final no han sido solo diez personas, pero hay tanto que agradecer que no me cabía en solo diez pasos. GRACIAS.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Cuestión de ética profesional

    No comprendo como un pediatra, enfermero o sanitario que no tiene formación específica sobre lactancia materna se atreve a dar pautas, consejos y a aseverar afirmaciones sobre el tema en cuestión. El funcionamiento de las mamas femeninas es complejo, al igual que lo es el funcionamiento de cualquier otro órgano del cuerpo humano y para saber de él y poder hablar con propiedad es necesario haberlo estudiado.      Los beneficios de alimentar a los bebés humanos con leche humana están también científicamente comprobados, y cada día que pasa se descubren nuevas propiedades que las leches de fórmula no contienen. Al margen de opiniones personales, una persona con titulación sanitaria no debería emitir sentencias en este tema si no tiene la formación requerida, al igual que no lo haría sobre el hígado, el corazón u otras partes del cuerpo que no son su especialidad. La ética profesional también reside en el hecho de tomar conciencia sobre aquello en lo que no se sabe lo suficiente como para emitir una opinión profesional. Dentro de esta categoría de "opinión profesional" también incluyo aquellas opiniones que, aunque no tienen base científica, se enmarcan en la confianza ciega que a menudo la gente común tiene en todo aquello que dicen las personas con titulación sanitaria.
    Si necesitáis saber más sobre la lactancia materna, sobre porqué es más beneficiosa que la lactancia artificial, sobre los problemas que por falta de apoyo adecuado podéis llegar a tener al dar el pecho (grietas, poca producción de leche, etc) debéis  dirigiros al especialista en la materia: las asesoras de lactancia y, preferiblemente, las IBCLC (cuya formación es equivalente a título universitario en otros países europeos y que, además, para mantenerlo se someten a reciclajes y exámenes de forma periódica). Por increíble que parezca, un pediatra, un enfermero o una comadrona estudian muy poco o nada sobre lactancia materna a lo largo de su carrera universitaria.
    Muchas os preguntareis porqué parece tan difícil dar el pecho si se supone que es algo natural. Pues sí, es natural, pero también es cultural. Para poder dar el pecho de manera satisfactoria es necesario también una transmisión cultural intergeneracional en la que, de modo inconsciente, se captan las posturas adecuadas con las que amamantar, por ejemplo ( y muchas cosas más). Como esta transmisión cultural se rompió con el boom del biberón en los años 70/80 nos encontramos con madres que quieren amamantar a sus hijos pero que se los colocan como si les estuvieran dando un bibe... y claro, en seguida salen las grietas y un sinfín de problemas que se van encadenando uno tras otro... Por este motivo, la ética de los profesionales de la salud es más que nunca imprescindible: si no están dispuestos a reciclarse deberían, por lo menos, tomar conciencia de su ignorancia y derivar la paciente a los especialistas en la materia.

domingo, 27 de febrero de 2011

Hasta siempre gordo.

Homer, has sido un buen perro. Te hemos querido mucho y nos has hecho muy felices. Te vamos a echar en falta más de lo que te imaginas. Creo que no es necesario extenderse más, nadie mejor que tu sabe lo que significabas para nuestra familia.
Gracias por todo gordo. Hasta pronto, supongo que tarde o temprano nos encontraremos de nuevo.

miércoles, 23 de febrero de 2011

La primera noche

La primera noche que fui madre estaba en un hospital. Recuerdo que no podía casi ni levantarme de la cama, me sentía muy pesada y los puntos de la episiotomía me dolían horrores. Júlia no paraba de llorar. Intentaba acunarla, pero el dolor de los puntos me lo impedía. La metía en la cunita y la movía, pero lloraba todavía más. Solo quería estar en brazos. Al final me tumbé en la cama, me desnudé de cintura para arriba y coloqué a mi niña encima mío, entre mis dos pechos calientes. La arropé y se quedó profundamente dormida. No habrían pasado ni diez minutos desde que había descubierto el poder del piel con piel cuando vino una enfermera y me dijo que se la tenía que llevar a hacerle algo, no recuerdo el qué, pero era un procedimiento de rutina. Yo le dije que se acababa de dormir. La enfermera cogió a mi hija sin preguntarme y me repitió que se la tenía que llevar. No supe reaccionar. ¿Tan importante era esa revisión de rutina? ¿No se podía hacer en la misma habitación?
La segunda noche Júlia se durmió en seguida y la puse en la cunita. Me sentía torpe en esa cama tan alta y me daba miedo quedarme dormida y que se cayera la niña al suelo.  Me dormí y, de repente, me desperté sobresaltada. La niña no estaba en su cuna. Llamé a la enfermera y pregunté por mi hija. Se la habían vuelto a llevar para la revisión de rutina. Yo comprendo que son todo protocolos, que a veces por lo comunes que son no nos cuestionamos el procedimiento. En aquel momento yo me sentí tonta, no me atrevía a expresar el enfado que me supuso el hecho de que se llevaran a mi hija de mi lado sin pedirme permiso. A día de hoy ya no me siento tonta, sino indignada porque fui ninguneada. Porque en muchos hospitales las mujeres siguen siendo ninguneadas. Ya no solo porque hacen con nuestros cuerpos lo que se les antoja, sin preguntar y sin informar. Sino porque con hechos como el anterior no se respeta a la madre como madre. A día de hoy no me imagino que nadie se lleve a mi hija de mi lado sin pedirme permiso, o como mínimo, sin informarme.
Cuando comparto esta experiencia hay personas que no pueden evitar mirarme con la ceja levantada, pero lo cierto es que no comprendo como hemos llegado a normalizar comportamientos que no son nada normales.

martes, 8 de febrero de 2011

La importancia de "poner palabras"

    Estos días ando releyendo  "La Maternidad y el encuentro con la propia sombra" de Laura Gutman. Ayer en el autobús medio ojeaba aquella parte que dice que es necesario poner palabras a lo que sentimos para así ser capaces de ayudar a nuestros hijos a que pongan palabras en aquello que están sintiendo. Como ejemplo explicaba el caso de un niño que tropieza, se hace daño y entonces llora. La madre le dice, intentando tranquilizarlo, que no pasa nada. ¿Cómo que no pasa nada? ¿Entonces eso que siente no es válido? El niño se descoloca, la rodilla le duele pero no pasa nada, aquello que siente no es real porque mamá así lo dice y mamá siempre sabe lo que dice... Quizá hubiera sido mejor decirle al niño que comprendemos que se ha lastimado y que le duele, pero que seguramente en un rato el dolor pasará porque el golpe no ha sido demasiado fuerte. De ese modo se le está mostrando al niño comprensión por lo que siente y, a la vez, se le está tranquilizando y ayudando a relativizar la situación, pero sin menospreciar su propia experiencia de dolor.
    El caso es que pensando en esta necesidad de poner palabras a lo que sentimos caí en la cuenta de que hacer esto no es siempre tan sencillo. En primer lugar porque muchas veces no sabemos exactamente lo que sentimos. Y por otra parte, porque a menudo no encontramos las palabras necesarias para hacerlo... pero si no encontramos las palabras que nos permitan reordenar nuestros sentimientos no seremos capaces de analizarlos y de comprenderlos. Así pues, poner palabras es fundamental. Ahora bien, ¿porqué tanta dificultad? En clase nos comentó una profesora que vivíamos una época de "desemparaulament" (desconozco el término en castellano, quizá sería "despalabramiento" ...pero me suena extraño). Esta época se ha visto propiciada por la preminencia del lenguaje lógico, funcional y científico. Vivimos en una sociedad donde solo a lo racional se le da crédito. Solo aquello empíricamente demostrable tiene valor. Y estos valores quedan impresos en el lenguaje, ya que al fin y al cabo es lo que estructura el pensamiento. Esto ha derivado en un declive del lenguaje simbólico (el de la poesía, el del arte y también el de la religión). Es cierto que los adjetivos que usamos son más bien simplistas y escasos.  Yen el mundo cotidiano casi han desaparecido las frases hechas, los refranes, las metáforas, etc. Así pues, se dice que estamos viviendo una época de "desemparaulament". Esta falta de transmisión de un lenguaje no funcional, no directo y no consumible, ha provocado que las nuevas generaciones estén (o hayamos) construido nuestro pensamiento con unos parámetros en los que no somos capaces de ir más allá de lo que es meramente funcional y externo. Y quizá este planteamiento esté relacionado con lo que la gurú Gutman nos explicaba: la necesidad de nombrar aquello que nos pasa para poder ser más conscientes de nosotros mismos, de aquello no funcional y mucho menos lógico que reside en el interior de todos nosotros. La maternidad supone una oportunidad única para plantearse todo aquello a lo que ella llama "sombras", darles un nombre, recolocarlas donde les corresponda y ser capaces de seguir adelante con mucha más luz y serenidad en nuestras vidas.

sábado, 29 de enero de 2011

Los momentos críticos

    Quiero escribir esta entrada porque hay personas que me leen y que me han comentado que les gusta cómo educo a Júlia. Aunque agradezco la confianza, quiero aclarar que lo que se refleja en el blog no es ni una tercera parte de como vivo mi maternidad y la crianza de mi hija (porque además, lo actualizo poquísimo). Y claro, cuando te pones a contar cosas, pues solo cuentas las buenas, las bonitas. Pero hay momentos de todo.
    Yo parto del amor y del respeto que siento hacia mi hija, y partiendo de esa base intento organizar el día a día. Pero hay momentos críticos, momentos en los que hago cosas que no me gusta hacer, pero que las hago porque ... ¿por qué? No lo tengo muy claro, sé que no me gusta hacerlo, sé porqué no me gusta hacerlo...pero a veces no lo controlo y lo hago. Por ejemplo, subir el tono de voz. No soy una persona gritona en absoluto, en parte porque nunca me ha gustado que me griten (me asusta bastante, de hecho). Pero hay veces en las que subo el tono de voz  a Júlia y grito un "Prou!" (en castellano "basta!") o similar. Suele ocurrir sobretodo por las mañanas, cuando aún habiéndonos levantado con el tiempo suficiente me doy cuenta de que vamos a llegar tarde. Y es que Júlia no tienen culpa de que en su escuela sean tan poco flexibles respecto a los horarios y no entiendan que no tiene sentido que los niños pequeños tengan que estar allí a las 9:00 de la mañana sí o sí (la escuela donde hago prácticas son flexibles en eso y no les marcan hora de entrada).  Tampoco tiene culpa de tener 4 años y de  imaginarse que los trozos de galleta que flotan en el colacao son peces o vete a saber qué, y claro, tardar en consecuencia unos 45 minutos en acabarse el desayuno. Ni tiene culpa de no darse cuenta de que se está poniendo las camisetas al revés y tener que volver a hacerlo. Ni tiene culpa de querer peinarse ella sola, con lo que tardamos el doble de tiempo... o de querer elegir la ropa y discutir conmigo sobre si una camiseta finita es suficiente en un día de frío invierno. Y así un largo etc. Comprendo que no tiene culpa de nada de esto, pues forma parte de la naturaleza del niño y forma parte también de su proceso de conquista de la autonomía personal. Pero a veces... es difícil no dejarse estresar por las agujas del reloj y elevar el tono de voz exigiendo velocidad, obediencia o lo que sea que se supone que se está exigiendo, porque en realidad lo que estoy haciendo es descargar los nervios de ver tanta parsimonia en un momento en el que YO tengo prisa. Y Júlia no tiene la culpa de eso.
    Pero bueno, soy humana, me equivoco e intento rectificar. No me gusta gritar porque no me gusta que me griten. Pero a veces grito. Mi hija me dice entonces "Mama, no me gusta que me hables así". Y esa es una frase que le he enseñado yo. Le he pedido que me la diga cuando me pongo nerviosa, porque me ayuda a darme cuenta de que estoy dirigiéndome a una persona a la que debo hablar con respeto. Y me ayuda a serenarme y a decirle lo que le tenga que decir de un modo correcto, como lo haría con cualquier persona adulta. Y creo que esa es parte de la solución, tomar conciencia de que a los hijos debemos tratarlos como nos gusta que nos traten a nosotros. Que ellos sean también conscientes de ese derecho es una forma de fomentar su autoestima y de que sepan que merecen que se les trate bien.

lunes, 24 de enero de 2011

Ser padres y la (no) vida social

   Nosotros hemos sido padres jóvenes para lo que hoy en día se estila. Ni mucho menos padres adolescentes, pues considero que cuando tuvimos a Júlia ambos éramos personas ya adultas, pero en una sociedad donde casi nadie se atreve a tener hijos antes de los 28- 30 años fuimos una excepción. Quizá por ese motivo nos encontramos en una situación medio extraña. Fuimos padres cuando ninguno de nuestros amigos, colegas o conocidos lo eran. Fuimos padres cuando nadie de nuestro círculo social tenía siquiera intenciones de serlo. Y eso marcó nuestra vida social de manera estridente. Durante lo que duró mi embarazo- entre reposos, vomiteras y los kilos de más que me agotaban durante las últimas semanas- fuimos perdiendo parte del círculo del que hasta entonces habíamos formado parte. Estando embarazada no creía conveniente salir en según qué ambientes -donde el humo del tabaco era un problema- ni a según qué horas-pues me iba durmiendo por los rincones-. Aún así, el verdadero cambio llegó con el nacimiento de Júlia. Las primeras semanas se llenaron de visitas y celebraciones. Desde luego agradezco el detalle, pero desde que viví esa marabunta constante de gente paseándose por mi casa (teníamos que llevar hasta una agenda para evitar solapamientos de visitas!!) no he vuelto a visitar a nadie con un recién nacido hasta que ha pasado por lo menos un mes desde el nacimiento, y las visitas que hago son rollo relámpago. El caso es que una vez pasado el frenesí de los primeros momentos, el teléfono dejó de sonar. De repente no habían cenas, ni cafés, ni nada... a no ser que los organizara yo. Cuando me cansé de organizar eventos (pues al fin y al cabo era yo quién tenía un bebé y, por lo tanto, quien menos tiempo tenía para semejantes menesteres) la vida social se extinguió casi por completo. Y así fue como me di cuenta de que los únicos cafés que me tomaba eran con mi madre o con mi hermana. Y la verdad es que creo que sin ellas me hubiera vuelto medio majara (os quiero un montón!). En la guardería no acabé de sintonizar con ninguna de las familias y no se dio el feeling necesario para tomar un café o algo así. Lo cierto es que muchas familias tardaron en descubrir que mi hija era mi hija y no la de mi madre. Parece ser que es más normal que una persona de 50 años tenga un bebé a que lo tenga una persona de 24 años. Cosas de Occidente, digo yo.
    De vez en cuando seguía quedando con algunas personas. Pero pasa algo con las que somos madres, y es que nuestra maternidad pasa a ser uno de los pilares de nuestro repertorio conversacional. Y comprendo que no todo el mundo está dispuesto a soportar más de dos cafés hablando de las monerías de mi hija, de las teorías de la Gutman (cuando ni saben quién es) o de la introducción de los alimentos sólidos (cosa que me preocupó tantísimo en su momento). Supongo que a ojos de muchas personas me convertí en una aburrida o, simplemente, en una persona completamente distinta a la que ellos habían conocido. Los lugares comunes habían desaparecido.
    Y buscando personas con quién charlar, con quién desahogarme por no haber dormido dos noches seguidas, con quién discutir sobre maneras de educar y de criar a los hijos, llegué a los foros de internet. La verdad es que no sé ni como me adentré en ellos, creo que fue buscando información sobre los sólidos (ya he dicho que me preocuparon, jaja) y sin casi darme cuenta me encontré en una comunidad virtual privada de mamás que, al igual que yo, necesitaban apoyo en esta faceta de la vida. Lo cierto es que resulta sorprendente ver como internet está movilizando a cantidades ingentes de madres que buscan en la red lo qe se ha perdido en el mundo real. Buscan el "criar con la tribu". Antes las abuelas compartían sus vivencias y preocupaciones con las vecinas, las cuñadas, las madres del colegio, etc. Hoy en día, debido a los ritmos de vida que llevamos, estos vínculos casi han desaparecido. Mi foro de mamis ha sido para mí tabla de salvación en muchas ocasiones y allí he encontrado personas dispuestas a aconsejarme sobre cosas que otras personas hubieran considerado ridículas o poco importantes. Desde luego que debo mucho a mis ositas.
    Más tarde, cuando Júlia tenía dos años, empecé a estudiar en la universidad. Eso me dio una tregua. Necesitaba conocer gente nueva, gente con la que no arrastrara vínculos oxidados. Y así fue. Conocí a algunas mamás que, como yo, habían vuelto a estudiar. Por fin pude compartir con alguien más (de modo físico) mis preocupaciones y estar en sintonía. Y aunque estas relaciones han cuajado bastante, lo cierto es que fuera del ámbito académico no han prosperado demasiado, ya que por motivos geográficos quedar se hace algo complicado.
    Pero llegó el colegio, y de verdad que creo que algo mágico hubo para poder coincidir con las mamás con las que me he encontrado... ¿o cómo se explica haber conocido a dos mamás con las que comparto las mismas ideas entorno a la crianza y la educación y con las que, además, he conectado de modo especial?  Para mí, Sonia y Dasa, han sido un regalo. Con ellas puedo hablar de todo lo que respecta a mi maternidad, sintiéndome acompañada en el trayecto y en la moral. Y es que criar a un hijo sin poder compartirlo con nadie que no sea la familia se hace un poco duro algunas veces. La amistad es necesaria para sentirse bien con uno mismo. Los momentos de distensión son necesarios. Y sin amigos la cosa se complica un poco más.
    Ha sido difícil llegar hasta aquí, pero tampoco quiero dramatizar. He sido muy feliz, es solo que ahora lo soy un poco más, puesto que después de cuatro años de maternidad al fin tengo a alguien con quién ir al parque o, simplemente, a tomar un café. Y estas pequeñas cosas son también muy importantes.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Qué le pido al 2011

Cuando acabámos un año, solemos marcarnos unos propósitos para el que está a punto de comenzar. A veces, en vez de propósitos, lo que hacemos es pedir favores al destino y esperar que se cumplan durante el año venidero. Esta vez, sin embargo, solo le pido al nuevo año una cosa: VIVIR. Me acuerdo de los que ya no están y pienso: "Caramba! Lo que se están perdiendo!". Así que lo que quiero es estar viva, porque me encanta la vida, me encanta respirar y me encanta tener que levantarme todas las mañanas. Y si viviendo este próximo 2011 consigo acabar mi carrera, pues genial. Si además, este 2011 me trae un nuevo hijo/a, fantástico. Si encima de todo eso, consigo trabajo...maravilloso. Pero si nada de eso ocurre, por lo menos estaré viva y podré seguir amando y disfrutando de mis padres, de mi marido, de mi hija y de los compañeros y amigos que tengo alrededor. Si no ocurre nada de eso, por lo menos estaré viva y podré VIVIR. Porque la vida, aunque a veces nos parezca dura e inhóspita, es una auténtica gozada.
Besos a todos y todas, y espero que este nuevo 2011 lo afronteis con energía  y cojais el impulso necesario para ser capaces de valorar la vida por lo que es y no por lo que esperamos de ella.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Intentando justificar la violencia en las aulas...


El otro día fui a una papelería muy famosa en mi ciudad a imprimir algunos apuntes de la universidad cuando tuvo lugar una curiosa conversación. La conversación en cuestión surgió cuando imprimí unos apuntes sobre nutrición infantil, a lo que el buen hombre dijo "Qué difícil es educar a los hijos". Yo le comenté que bueno, que quizá no era fácil, pero que tampoco habían grandes misterios si uno tenía unos criterios claros y, a la vez, era capaz de mantener la mente abierta. Entonces me comentó que había salido por la tele (aaaaiiiiiissssh, la tele...) que un padre había denunciado a un profesor por haber pegado a su hijo. En un primer momento pensé que estaba dando la razón al padre, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando bastante indignado soltó la frasecita: "¡A saber qué había hecho el hijo para que el profesor lo pegara!". El señor de la tienda consideraba que si un profesor había pegado a un alumno alguna buena razón tendría. Entonces yo le comenté que yo también denunciaría un profesor si se le ocurría ponerle una mano encima a mi hija. Yo desconozco el caso del que me hablaba el propietario de la tienda, no sé si se trataba de un niño o de un adolescente, pero es algo que me resulta indiferente. La violencia nunca está justificada, y más si estamos hablando del ámbito educativo. Un profesor es un profesional de la educación que debería tener la formación y los recursos como para no perder los nervios de esa manera. Si la situación que atraviesa le impulsa a pegar a un alumno pueden estar sucediendo dos cosas: que el profesor necesite una baja laboral por ansiedad o similar, o que sea necesario tomar otra clase de medidas con el alumno provocador. Que un adulto pegue a un menor me parece, cuanto menos, grotesco. Para empezar les doblamos en peso y estatura, ¿no es una actitud abusiva? Y, desde luego, nunca jamás trataría a alguien como no me gustaría que lo hicieran conmigo, y si hablamos de menores, con más motivo.
El señor de la tienda, seguramente sin darse cuenta y víctima de una educación que le pesa en el subconsciente, estaba haciendo apología de la violencia infantil. Por suerte, recordé aquella frase que dice que la violencia es el recurso del incompetente y se dio cuenta de que a mí no me iba a convencer de nada.
Esta anécdota me recordó a una campaña preciosa llamada "Tus manos son para proteger". Si os interesa verlo, podeis hacerlo aquí.

domingo, 14 de noviembre de 2010

primera experiencia con la muerte

Ayer murió Sim, el perrito de mis padres. Bueno, en realidad también es mi perro, ya que mientras viví con mis padres él siempre durmió en los pies de mi cama. Recuerdo la primera noche que pasó con nosotros. Fue un cambio duro para él, ya que fue un perro adoptado. Su primera familia no se podía hacer cargo y nosotros nos lo quedamos. Estaba en su cojín llorando y al final me levanté de la cama y me lo llevé a dormir conmigo. Desde aquella noche dormimos juntos. Me entristece su pérdida, aunque sé que ha muerto de viejo y de un modo plácido. No hacía ni una semana que, de repente, dejó de comer y de beber. Mi madre intentaba alimentarlo y mantenerlo hidratado, pero él ya había decidido irse. No se levantaba de su camita, estaba tranquilo y no se le veía sufrir. Ha sido como una llamita que se ha ido apagando poco a poco. La noche del viernes debió morir mientras dormía, pues ayer ya amaneció así. Me alegro mucho de que haya sido de esta manera y que no haya tenido que vivir la angustia de ir al veterinario, de ver como le ponen la inyección y lo sacrifican para que no sufra. Me alegro de que haya muerto en su casa, tranquilito.Mi primer perro murió atropellado, y desde luego creo que la muerte de este segundo perro ha sido mucho menos amarga.
Cuando supe la noticia, no pude evitar llorar. Mi perrito se ha muerto. Y se lo tenía que decir a Júlia. Esperé a encontrarme un poco más tranquila y entonces se lo dije. He preferido ser sincera en esto y no decirle que se ha ido de viaje o cosas similares. Creo que es importante que los niños sepan de la muerte desde pequeños, sino cuando nos sobreviene una desgracia en edad adulta no sabemos muy bien como encajarla. Ella ha llorado, ha dicho varias veces que se encuentra muy triste y ha preguntado lo que necesitaba saber ( ¿también yo me voy a morir? ¿falta mucho para que yo me muera? ¿no se va a despertar? ¿no lo veré más? ¿no lo puedo desenterrar para verlo? ¿si lo llamo no me escuchará? ...) Algunas de las preguntas no tenían respuesta, y así se lo he dicho a Júlia. Yo no sé todo sobre la muerte, es algo misterioso. Hay personas que creen que los muertos van al cielo, hay otras personas que creen que desaparecen. Yo la verdad es que no sé donde van o qué ocurre con nuestros muertos. A mí me gusta pensar que de algún modo permanecen ahí, pero no sé si eso es cierto. Todo se lo he explicado a Júlia con palabras sencillas  y parece que ha comprendido, si es que esto de morirse se puede llegar a comprender del todo.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Ya son 4 añitos

Este va a ser una entrada cursi, lo reconozco. Un entrada un pelín empalagosa, es cierto. Pero no me lo tengais en cuenta, no soy yo quién habla. Mis palabras son el producto de una indigestión de babas amorosas. Y es que sí, se me cae la baba con mi niña y tanta baba junta es lo que tiene. Esta semana ha cumplido 4 años. Y se dice pronto, casi tan pronto como parece ser que han pasado. Ya son 4 años, y parece que todo ocurrió hace unos meses. Los que sois papás me entendereis, ¿ no es cierto que la medida del tiempo parece cambiar después de formar una familia? Todo pasa demasiado pronto, demasiado rápido. Dejan de ser bebés pequeñitos cuando por fin te has habituado a dormir a trompicones. Dejan de ser personitas medio-andantes cuando por fin has adaptado tu vivienda a sus curiosas investigaciones. Dejan de ... dejan de todo muy rápido. Aunque es de lo que se trata; de que crezcan sanos y felices. Pero duele. Duele y a la vez es un dolor que te llena de orgullo y satisfacción (anda! como el rey, jeje).
Júlia, mi niña, que dice que no quiere crecer, que no quiere ser una "velleta" (viejecita en catalán). Y yo siempre le digo que para mí siempre será mi pequeñina. Y de momento con eso se conforma. Pero ya tiene 4 añitos. Ya tiene 4 añazos. Empezamos una nueva etapa. Mi bebé es una niña pequeña. Y todo se complica un poco más, porque su carácter es cada vez más evidente, sus preferencias cada vez más marcadas. Pero seguro que poco a poco me enseñara a ser más tolerante y me indicara los caminos a seguir. Dicen que los padres guían a los hijos, pero muchas veces serán ellos quienes nos muestren el camino.
Felicidades Júlia. Felicidades por ser como eres.
Aprovecho para dar las gracias a la familia que ha celebrado este día con nosotros. Gracias a todos por acompañarnos en esta aventura.

sábado, 24 de julio de 2010

"Com una novel·la", Daniel Pennac.

Recordo encara avui el primer conte que vaig llegir. S’anomenava “El medio pollito” i cada dia havíem d’aixecar-nos de la taula, posar-nos al costat de la mestra i llegir un tros. Era com donar la lliçó. Recordo, a més, un dia que vaig començar a llegir i em vaig concentrar tant en la meva lectura que no vaig sentir com la mestra em deia que ja podia seure, de manera que no vaig aixecar el cap del conte fins que vaig arribar a la pàgina final. En acabar, tota la classe va riure. Cada vegada que em trobo amb aquella mestra pel carrer em recorda l’anècdota. I és que des de ben petita, m’agrada molt llegir. M’havien arribat a renyar per llegir a l’hora de l’esbarjo, però jo era incapaç de deixar un llibre a mitges si aquest m’estava agradant, de manera que alguna vegada m’havia amagat al lavabo i havia continuat llegint. Avui dia, em passa el mateix. Quan un llibre m’enganxa sóc incapaç de deixar-lo anar, vaig llegint pel carrer, en l’autobús i el tren, em costa concentrar-me en altres feines si tinc una lectura pendent.  Crec que és per aquest motiu que he desenvolupat una velocitat de vertigen a l’hora de llegir. És ben estrany que un llibre interessant em duri més de dos dies. Ara bé, com tot, depèn de l’època. Hi han setmanes que no puc parar de llegir tot el que em cau a les mans, però després em puc estar força temps sense llegir res...fins que em torna la set i necessito tornar a agafar un llibre. El meu avi ja em va dir una vegada que sospitava que m’havia traspassat el vici de la lectura, i no s’equivocava pas.
És per això que no entenc quan algú em diu que no li agrada llegir, o que li agrada però no té temps. I si hi ha una cosa que encara entenc menys és que persones que són o que volen ser mestres diguin que no els agrada llegir. Després de llegir “Com una novel·la” tinc algunes respostes a aquestes inquietuds que em sorgien en sentir els renecs de la gent envers la lectura. Jo sempre havia pensat que el motiu d’aquests renecs és que no havien tingut sort a l’hora de triar llibres, però després de llegir a Pennac he vist que l’arrel d’aquests problemes és força més profunda.
En aquest assaig he pogut veure reflectides moltes actituds de companys i amics, però també de mestres i fins i tot dels meus pares. Per començar he vist que el meu avi i el meu tiet han estat persones claus en el meu desenvolupament lector, doncs quan era petita ells eren persones amb les que vaig passar molts moments. Recordo com el meu tiet, que tenia totes les típiques col·leccions de lectura juvenil (“Los Cinco”, l’obra de Julio Verne,...així com còmics de Tintín o d’Asterix)me les anava deixant, recordant-me que mai s’havien de plegar les pàgines com a punt de llibre, ja que si ho feia ell s’adonaria i no me’ls tornaria a deixar(crec que d’aquí ve el meu respecte, gairebé devot, pel llibre com a objecte físic).I el meu avi com a gran contista que era, i que encara és, s’inventava contes i me’ls gravava en cassetes perquè els pogués escoltar en arribar a casa. També m’escrivia cartes amb remitents impossibles, com “Periquito el que vivía en el quinto pino a la derecha”, que m’endinsaven en un món de fantasia que mai podré agrair prou. La meva mare, d’altre banda, sempre va tenir la paciència d’escoltar com llegia en veu alta les obres de teatre a les que poc a poc em vaig anar aficionant, oferint-se fins i tot a fer-me la tornada i proposant-me sempre noves lectures.  Veig que no tothom ha tingut la sort que jo en aquest aspecte,i em sobta adonar-me que potser sense la seva influència potser no hauria desenvolupat la meva afició lectora.
Pennac reflexiona sobre com anem abandonant als nostres infants davant la seva autonomia lectora. Quan són petits i depenen de nosaltres per conèixer nous móns sembla talment que ens sentim necessaris i els acompanyem en aquests aprenentatges i els expliquem un conte cada nit abans d’anar a dormir. Més endavant, quan els nostres petits conquereixen l’habilitat de desxifrar l’abecedari, els abandonem a la seva sort i deixem d’acompanyar-los en els seus primers viatges. I és cert; hem de reconèixer que a tots ens espanta viatjar sols per primera vegada, doncs ens podem equivocar de ruta, perdre’ns, passar estones avorrides i deixar de sentir gust per una cosa que fins aquell moment ens havia semblat molt atractiva. Si ho mirem així...quin desencís el món dels llibres!
D’altra banda, Pennac també reflexiona sobre com alguns adults pretenen acompanyar als infants i als joves en les seves lectures, però ho fan de manera equivocada. Més que companys de viatge es converteixen en policies de duanes, encarregats de controlar el que portem o deixem de portar, que traslladat a la lectura seria allò que entenem i aprenem o deixem d’entendre i d’aprendre. Pennac ens diu que la lectura ha de ser gratuïta, sense demanar res a canvi, doncs llegir no té preu.
Pennac també encara també el clàssic enfrontament entre TV i literatura. La conclusió a la que arriba és que ambdues coses són compatibles, doncs el problema no és l’existència de la TV, sinó l’elevació d’aquesta a la categoria de recompensa, convertint per defecte la literatura en l’obligació i en el càstig. Mai no hem sentit a un pare dir-li a un fill “I ara et passaràs tota la tarda mirant la TV com a càstig!”, ni tan sols a l’inrevés: “Com càstig no podràs continuar llegint la novel·la durant dues setmanes!”...Aquestes frases ens sonen força absurdes, però el cert és que aquesta absurditat esdevé reveladora.
Aquestes i altres reflexions d’en Pennac m’han fet ser més conscient sobre la responsabilitat que tinc com a mare, que ja ho sóc, i com a mestre, que ho seré. A partir de la lectura de “Com una novel·la” algunes maneres de fer amb la meva filla han canviat. Ella té només dos anys i li llegim des que va néixer, no perquè ens haguem plantejat cap fita educativa, sinó perquè ens agrada fer-ho. Però els contes que li llegíem i ensenyàvem  eren els que es troben amb més facilitat a les llibreries. Amb algunes excepcions, la majoria eren més aviat contes a través de la imatge i no de la lletra. Des de fa un parell de mesos, tot i que seguim fullejant aquests contes, el que li hem començat a explicar són els contes clàssics que recordem de la nostra infància, com la Caputxeta Vermella, Els Tres Porquets o el Príncep Feliç. El resultat de la prova no podia haver estat millor. Si abans li agradaven els contes, ara està entusiasmada. I és que m’he adonat que oferir qualitat és clau, i això serà un factor que tindré present a l’hora de triar el material a oferir als meus futurs alumnes.
Gràcies a Pennac he pogut entendre molts dels errors que condueixen a un mestre o educador a un mal plantejament de la lectura. Ara, com a mínim i tot sabent que de totes maneres cometré molts errors, estic previnguda i conscienciada de com serà de determinant la meva influència -la influència del mestre- en el destí lector dels infants que passaran per les meves mans. 



És lícit donar "una bufa a temps"?

Arrel d’una classe de seminari on va sorgir el debat sobre si donar “una bufa a temps” als fills era lícit, em vaig plantejar tot un seguit de qüestions al respecte, ja que els comentaris de les companyes em van sorprendre moltíssim.  Jo, que no sóc partidària de la frase feta que encapçala aquest escrit, em vaig trobar en franca minoria. I potser el que més sorpresa em va causar és que l’opinió de que de vegades és necessari el càstig físic fos tan representativa en un grup de persones que volen ser mestres, és a dir, que han avesat les seves vides a educar als altres. Fins i tot la tutora del grup va explicar una anècdota personal, en la que un company seu li havia solucionat un problema seriós amb un alumne fent  servir el “mètode de la bufa a temps”. No es va posicionar a favor de la bufa, però tampoc s’hi va oposar amb determinació, encara que vull pensar que ho va fer per mantenir viu el debat. Tot plegat, em va semblar força surrealista.
                Després de seminari, vaig voler compartir la meva inquietud amb una altra companya, però tampoc em va donar la raó. I ella, que és mare de dos fills, em va assegurar que si la meva filla fos més gran segurament el meu parer no seria el mateix.
                Sorpresa rere sorpresa, em vaig començar a preguntar si tan equivocada estava, si la meva postura resultava utòpica i poc eficaç. Què és el que passa amb el nens quan arriba el moment  de donar-los una bufa a temps? Si no dones la bufa en qüestió, ja fas tard? A què fas tard?  Sincerament,  em sentia completament desconcertada sobre aquest tema. Necessitava anar una mica més enllà, per intentar tornar a reafirmar-me en la meva postura, o bé, veure la llum i descobrir que el mètode ancestral de la bufa a temps era la solució màgica als conflictes i a les carències de l’educació.
                Vaig parlar amb més persones, i certament, molt poques es van posicionar en contra. La majoria coincidien amb que els seus pares ho havien fet amb elles i havia donat bons resultats. Altres creien que era la única manera de fer reaccionar a un nen o adolescent quan es posava realment difícil, i m’advertien que quan la meva Júlia creixés ho veuria tot més clar. Algunes altres persones em deien que això depenia del nen, no del pare/mare. Depenia de si el nen es mereixia la bufa o no se la mereixia, doncs com tothom sap hi ha nens que neixen amb caràcters més difícils que altres. Aquesta darrera argumentació em resultava gairebé còmica; que hi ha una part del caràcter innata, determinada per la genètica, em sembla evident. Però crec que aquesta part no determina el caràcter total de la persona. És l’ambient, és l’entorn de la persona allò que fa que un sigui com finalment és.  Altres pares em deien que tenint dos fills, havent-los educat igual a tots dos, a un l’havien hagut de pegar i a l’altre no... Jo penso que, per molt nobles que siguin les intencions, és impossible educar igual a dos persones. És impossible, perquè només parlant amb els notares fills ja els estem educant, amb una abraçada determinada els estem construint...no es poden duplicar els moments ni les vivències per així “ser justos” amb tots dos fills. Els lligams entre les persones són diferents, un dels fills pot estar més vinculat al pare i l’altre a la mare, per exemple. O senzillament, si amb un dels fills has hagut d’emprar la “bufa a temps” i amb l’altre no; definitivament no els has educat de la mateixa manera.  Altres pares em deien que a mi els meus pares no m’havien pegat perquè jo era una nena, i és clar, les nenes són diferents que els nens...però després  em trobava amb mares que sí practicaven la bufa a temps amb les seves filles...però, com? Les nenes no tenien concedida l’amnistia? Ah, noooo...és que sembla ser que una nena dolenta és moooolt pitjor que un nen dolent...
                Conforme anava parlant amb tothom que podia(amics, coneguts, internet, persones de la cua del súper o de la parada del autobús,...) m’anava trobant amb argumentacions sobre la bufa a temps “cada una de su padre y de su madre” com hauria dit la meva iaia. Però una potser de les que més em van fer reflexionar van ser les que vaig sentir estant a la perruqueria, mentre el cabell m’agafava el color del tint. La perruquera explicava horroritzada com un marrec de vuit anys que no es volia tallar el cabell li va propinar una puntada de peu, sembla ser que prou forta com per deixar marca, mentre intentava fer-li el serrell. Sembla ser que el nen no va tenir prou i va agafar la navalla, tot amenaçant de ferir algú si li tallaven el cabell. Realment, la situació devia ser complicada. La perruquera es queixava que la mare no hagués pegat al nen, fins i tot sembla ser que la van increpar perquè ho fes. La mare s’excusà dient que ella ja no pegava al seu fill en públic, perquè segons la nova llei li podien retirar la tutela. La perruquera se’n feia creus de la resposta de la mare (jo també, però desgraciadament per motius diferents); ella es vanagloriava que si hagués estat el seu fill, tenint en compte la llei, s’hagués anat al lavabo de la perruqueria i allà mateix li hagués posat el cul vermell.  M’han agafat ganes d’aixecar-me i cridar: “Per favor, una mica de seny”. Però un cop més he estat covarda i no he dit res, perquè novament em trobava en minoria. En primer lloc, si a aquell nen l’havien convençut de deixar anar la navalla sense necessitat d’una bufetada, perquè era tan important la bufetada? Perquè, si les paraules ja havien funcionat? En segon lloc, realment una bufetada podria corregir l’actitud agressiva d’aquell nen? Perquè ningú s’ha preguntat quins motius podia tenir el nen per comportar-se d’aquella manera? Sota el meu punt de vista, la veritable víctima d’aquesta història és el nen, ja que no és que li manqués una bufa a temps, és que les persones encarregades d’educar-lo han fet tard a masses coses...molt em temo que a la bufa no.

lunes, 28 de junio de 2010

La sentencia del Estatut

No suelo hacer entradas de carácter político, pero creo que hoy es importante hacerlo, puesto que hoy ha sido un día muy negro en lo que se refiere a la historia de la democracia en el estado español.Y sobretodo, ha  sido un día muy duro en lo que se refiere a la lucha por la libertad de mi pueblo y de mi país, Catalunya. Hoy, 28 de junio de 2010, el Tribunal Constitucional ha emitido sentencia respecto al Estatut, y esta ha decido ir en contra de la voluntad del pueblo, la cual fue expresada mediante referéndum.
Mis preguntas son las siguientes:

-¿Cómo va a reaccionar el conjunto del pueblo catalán cuando se de cuenta de que su voto en las urnas no sirve, cuando se de cuenta de que todo queda en papel mojado?
-¿Cómo va a reaccionar el pueblo español? ¿Se dará cuenta de que la decisión de su tribunal constitucional ha faltado a su dignidad democrática? ¿Harán algo al respecto?


No voy a añadir nada más, pero sí me gustaría cerrar esta modesta opinión con una frase que ya llevo escuchando un rato: CONTRA LA SENTENCIA, INDEPENDENCIA.

lunes, 21 de junio de 2010

¡ESTO ES RITMO!

El film ens parla d’un projecte artístic-educatiu que es treballa de forma paral·lela entre l’ orquestra simfònica de Berlin i un nombrós grup de ballarins inexperts d’ entre 8 i 28 anys que seran dirigits per professionals de la dansa.
Els nois i noies que composaran el cos de ballarins, en la seva majoria, no han tingut cap experiència prèvia amb el món de la dansa, i a molts d’ells ni tan sols els ha interessat mai. Són nens i joves que, a més, provenen de barris perifèrics  on la capacitat econòmica és força baixa, així com també ho és el nivell cultural. Però el problema d’aquest grup de ballarins amateurs no és, ni molt menys, el seu origen social, sinó que han interioritzat les  etiquetes que se’ls ha imposat. Així doncs, a causa d’aquest etiquetatge forçat, tots ells fan gala d’una baixa autoestima, una inseguretat latent i un sentiment de rebel·lia constant com a únic mètode de defensa. En conseqüència d’això, pateixen un bloqueig emocional que els comporta greus problemes de comunicació, tant amb el seu entorn immediat, com amb els seus companys i, fins i tot, amb el seu propi cos. No cal dir que aquestes actituds no són les més adequades per poder establir un vincle amb la dansa i aconseguir gaudir d’aquest art.  Així doncs, “Esto es ritmo!” és una història de superacions personals, d’anar avançant poc a poc, de lliurar grans batalles internes per assolir una gran fita. Una fita que, en realitat, molt poc té a veure amb la dansa; la dansa i la música només seran el camí a seguir.
L’obra escollida, “La Consagració de la Primavera” de Stravinsky,  per ser representada és força significativa donat la situació a la que estem arribant socialment parlant. L’obra tracta de fer un sacrifici per tal que tot torni a créixer amb força, concepte que ara consideraríem primitiu. Actualment sembla que tot funcioni a l’inversa d’allò que hauria d’ésser quelcom natural. Sacrifiquem el futur dels nostres fills per beneficis propis immediats; som conscients de la contaminació que generem i sabem quin serà el llegat que, en conseqüència, deixarem als nostres descendents... però no fem res per canviar-ho.
 Els nois i noies sobre els quals gira aquesta pel·lícula/documental ens condueix per el viatge personal que inicien, traslladant a l’espectador a les situacions d’apatia diària amb la que conviuen. Observem com ells mateixos no són capaços de creure en les seves possibilitats i capacitats pel senzill motiu que ningú ha cregut en ells amb anterioritat. No hi ha res pitjor que acceptar que un pot avançar, millorar i després fracassar; i això ocorre perquè no existeix una cultura de l’esforç.
És reconfortable, però, veure com aquests joves van avançant poc a poc conforme s’adonen que se’ls ha donat una gran responsabilitat ( és a dir; una oportunitat per demostrar el que poden arribar a fer) i quan veuen que els coreògrafs no es rendeixen davant els seus desdenys (que no són altra cosa que la por a avançar), que creuen en ells ...l’evolució dels nois i noies és espectacular alhora que les seves expectatives davant les seves vides personals van in crescendo. Sembla que només necessitaven que algú cregués en ells per poder començar a creure en ells mateixos, per saber que són capaços de fer allò que es proposin. 
En definitiva, aquest film és un crit a l’esperança, un crit que ens diu que cal confiar en els altres per poder confiar en nosaltres mateixos, que cal que els altres confiïn en les nostres capacitats per poder fer-les realitat.  Un crit a la cultura de l’esforç, al plaer del treball, a l’autorealització. Un crit que regala l’oportunitat de ser millor educador el dia de demà; que ens diu que si nosaltres hi creiem, els nostres infants també hi creuran.              
               

 

lunes, 17 de mayo de 2010

Día de las letras gallegas

Hoy estaba leyendo a Meninheira (a la que podeis leer en su magnífico blog "Dálle un coliño") y me ha entristecido ver sus palabras respecto a la situación de su lengua, el gallego.
El gallego es una lengua hermosa, con un acento que a mí me parece especialmente melancólico y, en consecuencia, poético.
Recuerdos en gallego la verdad es que tengo muy pocos. Sin embargo, tengo algunos.
 Uno de los mejores profesores que tuve en Bellas Artes era gallego y siempre que podía hacía referencia a su tierra, con una mezcla de orgullo y nostalgia. Ramon es un artista gallego excepcional, podeis conocer parte de su obra en su web (pinchad aquí), aunque seguro que no os parecerá tan fabulosa como a los que teníamos la suerte de presenciar sus explicaciones, en ese castellano suyo tan repleto de palabras en gallego.
Otro recuerdo que tengo "en gallego" es Rosalía de Castro. La única poeta que estudié en EGB. Solo por eso, recuerdo que me encantó. Y qué bonitas sonaban las palabras en esa lengua...
Y otro recuerdo más reciente, aunque empieza a hacer ya unos años, es la canción del poema de esa misma poeta, musicada por Carlos Nuñez. La canción es "Mayo Longo" y recuerdo que me pasé un verano entera escuchándola una vez tras otra, puesto que me parecía hipnótica.
Con estos pocos recuerdos "en gallego" que tengo yo he aprendido a amar a una lengua que no es la mía. Estoy segura de que el pueblo gallego se dará cuenta del gran patrimonio que ha heredado y no lo dejará morir.