domingo, 14 de noviembre de 2010

primera experiencia con la muerte

Ayer murió Sim, el perrito de mis padres. Bueno, en realidad también es mi perro, ya que mientras viví con mis padres él siempre durmió en los pies de mi cama. Recuerdo la primera noche que pasó con nosotros. Fue un cambio duro para él, ya que fue un perro adoptado. Su primera familia no se podía hacer cargo y nosotros nos lo quedamos. Estaba en su cojín llorando y al final me levanté de la cama y me lo llevé a dormir conmigo. Desde aquella noche dormimos juntos. Me entristece su pérdida, aunque sé que ha muerto de viejo y de un modo plácido. No hacía ni una semana que, de repente, dejó de comer y de beber. Mi madre intentaba alimentarlo y mantenerlo hidratado, pero él ya había decidido irse. No se levantaba de su camita, estaba tranquilo y no se le veía sufrir. Ha sido como una llamita que se ha ido apagando poco a poco. La noche del viernes debió morir mientras dormía, pues ayer ya amaneció así. Me alegro mucho de que haya sido de esta manera y que no haya tenido que vivir la angustia de ir al veterinario, de ver como le ponen la inyección y lo sacrifican para que no sufra. Me alegro de que haya muerto en su casa, tranquilito.Mi primer perro murió atropellado, y desde luego creo que la muerte de este segundo perro ha sido mucho menos amarga.
Cuando supe la noticia, no pude evitar llorar. Mi perrito se ha muerto. Y se lo tenía que decir a Júlia. Esperé a encontrarme un poco más tranquila y entonces se lo dije. He preferido ser sincera en esto y no decirle que se ha ido de viaje o cosas similares. Creo que es importante que los niños sepan de la muerte desde pequeños, sino cuando nos sobreviene una desgracia en edad adulta no sabemos muy bien como encajarla. Ella ha llorado, ha dicho varias veces que se encuentra muy triste y ha preguntado lo que necesitaba saber ( ¿también yo me voy a morir? ¿falta mucho para que yo me muera? ¿no se va a despertar? ¿no lo veré más? ¿no lo puedo desenterrar para verlo? ¿si lo llamo no me escuchará? ...) Algunas de las preguntas no tenían respuesta, y así se lo he dicho a Júlia. Yo no sé todo sobre la muerte, es algo misterioso. Hay personas que creen que los muertos van al cielo, hay otras personas que creen que desaparecen. Yo la verdad es que no sé donde van o qué ocurre con nuestros muertos. A mí me gusta pensar que de algún modo permanecen ahí, pero no sé si eso es cierto. Todo se lo he explicado a Júlia con palabras sencillas  y parece que ha comprendido, si es que esto de morirse se puede llegar a comprender del todo.

2 comentarios:

  1. vaia! em sap molt de greu annabel! no vull ni pensar com ens sentirem a casa quan passi alguna cosa similar amb el nostre estimat txutxo.. jo vaig trigar moooolts anys a tenir la primera experiència directa amb el tema, i patir-ho més tard és durillo... suposo, no sabria dir-t'ho millor ja que no puc comparar.. però, de tot s'aprèn oi...

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  2. Moltes gràcies Cabis. Jo crec que és important que els infants coneguin el fet de la mort des de petits, evidentment fent servir les paraules més senzilles possibles. Estic convençuda que tractar la mort com un tabú no és beneficiós per a ningú. Petonets.

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