domingo, 15 de julio de 2012

Papilla de avena casera

En teoría no se debe dar nada que no sea leche materna durante los primeros 6 meses de vida del bebé. Es, sin duda, lo más recomendable para su salud. Dicho esto, me encuentro en la tesitura de haber tenido que empezar a trabajar de modo inesperado de un día para otro, sin haber podido preparar reservas de leche suficientes para que Lluc pueda ser alimentado por otra persona con mi leche. Si esto ocurre es preferible (siempre que el bebé tenga más de 4 meses) adelantar las papillas a dar un biberón de sucedáneo de leche materna. Normalmente estoy consiguiendo extraerme 120 ml de leche para que le den a Lluc a media mañana. A medio día me lo acercan al trabajo para que mame y a las 17:00 h ya lo tengo en la puerta para que vuelva a mamar. Pero mañana no llegaré a casa hasta las 19:00 y no he podido sacarme la leche suficiente, que además le cuesta horrores tomar, ya que no acepta el biberón y con la cucharita está aprendiendo el pobre. Pues bien, mañana tendrá que merendar una papillita.
Todo este rollo para recomendaros que la papilla de cereales es mejor hacerla en casa que ofrecer las de farmacia. Al fin y al cabo es un alimento procesado, y lo casero siempre es mejor. Una de las opciones es la papilla casera de avena. La receta es la siguiente:

-200 ml de agua mineral (mejor con agua mineral que con leche materna artificial).
-100 ml de avena bio (en copos).
-Se le puede añadir un poco de leche materna y mejora bastante el sabor.

Se ponen los ingredientes en un cazo y se lleva a ebullición, sin dejar de remover. Bajar entonces el fuego y seguir removiendo durante 3 o 5 minutos hasta lograr la consistencia deseada. De esta manera ya tendreis una papilla bastante espesita, si quereis que quede una textura más fina con triturarla con el turmix será suficiente. Se tarda practicamente lo mismo que en preparar una papilla procesada y bajo mi punto de vista, es más sana.


Hoy Lluc la ha probado por primera vez, para que mañana mi madre no se encuentre con el "marrón" de ser ella la primera en dársela (además, porque en principio el hecho de que la tome será algo excepcional y me sabe mal que por un día sea ella quién tenga que initroducirla, sin saber si la tolerará bien o no).  Le ha gustado bastante, aunque ha acabado más en la camiseta y en el suelo que en su estómago. La verdad es que está bastante rica de sabor. Al fin y al cabo no deja de ser el tradicional podrrige anglosajón, pero sin endulzar. Con canela y con fruta a trocitos tiene que estar bastante rico, pero esto lo dejaremos para más adelante.



Asomando la cabeza...

Hace casi un año que no pasaba por aquí, pero tengo un buen motivo. Se llama Lluc y tiene casi 5 meses. La foto que os pongo no es actual, sino que es de los primeros días de vida. Ahora está mucho más bonito, si cabe (se nota que la que escribe es la madre).
Esta nueva maternidad ha supuesto para mí un reto. Mi hijo Lluc es una persona completamente distinta a su hermana mayor, y cuidar de él ha sido también diferente. Pero lo que es cierto es que la experiencia es un grado, y lo estoy viviendo de un modo mucho más relajado y confiado. Y sobretodo, lo estoy disfrutando minuto a minuto. Soy consciente de que esto dura muy poco. No tengo más que mirar a Júlia para darme cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, y me niego a desaprovechar los momentos que mi bebé me regala.
Pensé que iba a ser todo más caótico, pero lo cierto es que nos hemos organizado muy bien y nos hemos adaptado a la nueva situación perfectamente.
Me hago propósito de emmienda e intentaré ir escribiendo en el blog de vez en cuando.
Hasta pronto.