Si mi hija y yo estamos en casa juntas, como viene sucediendo estos días de Semana Santa, es muy raro que no nos acabemos liando en la cocina. Esta mañana Júlia me ha dicho que quería desayunar torrijas. Los años anteriores no le habían gustado demasiado, yo creo que no le convencía la textura. Por suerte el paladar es algo que va madurando y hace un par de semanas me robó una torrija de la bandeja que preparé para llevar a un cursillo y se quedó encantada. Tanto le gustaron y tanto se le quedó el nombre que incluso a las rosquillas que hicimos el otro día las llamaba "torrijas...ay! rosquillas!". Pues esta mañana he accedido a su petición y hemos hecho torrijas. Os cuento como las hacemos nosotras en casa.
INGREDIENTES
-Pan del día anterior. Sé que hay gente que compra un pan específico para hacer torrijas, pero yo no. Yo uso el que me haya sobrado del día antes, que suele ser tipo baguette.
-Leche.
-Una ramita de canela y canela en polvo.
-Un poco de piel de limón.
-Huevo
-Azúcar.
PROCEDIMIENTO.
Se calienta un poco de leche en un cazo, añadiéndole la ramita de canela, la piel de limón y un poco de azúcar (no pongáis demasiada). Mientras se calienta cortamos en rebanadas un poco gorditas el pan duro y lo colocamos en una fuente profunda. Cuando la leche está caliente, sin que llegue a hervir, la retiramos y la echamos por encima de la fuente donde hemos puesto el pan, procurando que todos los trozos se empapen bien. Batimos un huevo (o dos, depende de la cantidad de pan que tengamos) y preparamos una sartén con aceite (que se vaya calentando). Entonces con cuidado de que no romperlas, vamos rebozando las rebanadas de pan en el huevo y friendo posteriormente. Luego las colocamos sobre un papel de cocina, para que absorba el exceso de aceite. Cuando las hayamos frito todas podemos espolvorearlas con azúcar y canela en polvo o rebozarlas en un plato donde habremos mezclado previamente el azúcar y la canela, todo depende de lo golosos que seamos.
Las torrijas han de quedar doradas por fuera y muy jugositas por dentro. Es una bomba calórica, así que os recomiendo que las hagais el día que tengais visita. Yo, sin duda, le regalaré unas cuantas a mi vecina, no puede ser tanto dulce en una misma semana.
Por cierto, la foto no es mía. No encuentro el cargador de la cámara, así que he buscado por Google y creo que a nosotras nos han quedado bastante parecidas.

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