No me quiero convertir en una amiga pesada de esas que pasan el vídeo de las vacaciones a la visita de turno, pero no puedo evitar poner aquí algunas fotos para el recuerdo y para que la familia y los amigos que vemos poco las puedan disfrutar.
Nos alojamos en Villas Binibeca Beach . No estábamos muy convencidos del alojamiento, porque no habíamos encontrado casi ningún comentario al respecto en la red, pero nos animó el hecho de que fuera un complejo de tan solo 17 villas y cerca de un núcleo urbano. La verdad es que el lugar fue idílico, tuvimos la sensación de estar en nuestra propia casa (¡¡ojalá!!) y nos olvidamos completamente de que era un complejo turístico, pues era tan sencillo que no lo parecía en absoluto. La única pega era la invasión de hormigas que había por todos lados (en la cama, en la cocina, en el suelo, ...), pero no todo podía ser perfecto. Además la entrada a nuestra casita nos pareció medio idílica, acostumbrados como estamos a nuestras ciudades dormitorio

Tener un jardín para jugar, un porche para cenar, una barbacoa para cocinar, vistas al Mediterráneo para disfrutar ... nos ayudó a relajarnos, a olvidarnos de la vida estresante que en realidad llevamos y a valorar estos momentos como un auténtico tesoro.
Paseando por la isla, nos encontramos con enclaves fantásticos como estos...







Totalment d'acord amb la reflexió que fas!! Nosaltres no teníem porxo, però estàvem molt a prop d'on vàreu estar vosaltres. Petonets!
ResponderEliminarHola Bàrbara! Doncs sí, tenim la sort que nosaltres som famílies que gaudim de la mutua companyia, sense excloure els nostres nens. Petons!
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