Esta etapa hace referencia al periodo de tiempo que pasa desde que el niño nace hasta que dice su primera palabra. Pero incluso podríamos estirar un poco más la cuerda cronológica, pues no hemos de olvidar que el feto es capaz de oír desde el quinto mes de vida, y se cree que también es capaz de discriminar la voz de la madre.
En esta etapa es importante tener en cuenta toda una serie de elementos, como son los siguientes:
- Las percepciones como primera fuente de conocimiento. Es a través de los cinco sentidos que el bebé se va haciendo una idea del mundo que le rodea, lo que supone un primer paso para poder establecer contacto con éste, y en consecuencia, comunicarse.
- El llanto y la risa como primeros síntomas de comunicación. Durante los primeros días se cree que son una especie de actos reflejos, que surgen a partir de las necesidades fisiológicas del bebé. Son los adultos que rodean al bebé quiénes los llenan de significado. En el momento que deja de ser un acto reflejo para tener intención comunicativa funcionan bajo el patrón de "estímulo-respuesta". Esto no es negativo ni significa que el bebé haya aprendido a "tomarnos el pelo". Simplemente es la única forma de comunicarse que tiene.
- La intersubjetividad primaria. Para poder interactuar con alguien es necesario compartir significados comunes. Este concepto hace referencia a los primeros encuentros comunicativos entre el bebé y su cuidador principal, pueden ser gestos, miradas, etc que con el paso del tiempo se irán llenando de palabras. Es a partir de este concepto que surgen las llamadas "protoconversaciones", que vendría a ser una especie de diálogo sin palabras entre el bebé y el adulto en el turno de palabra es respetado, se da gran importancia a las entonaciones, etc.
- Rutinas como contextos de interacción. Entendemos como rutinas actos que se repiten a diario, siguiendo unos patrones determinados. Pueden ser rutinas de estructura profunda o superficial. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas rutinas pueden - y de hecho, deberían- ser flexibles, dependiendo de las circunstancias y necesidades del niño y del momento en cuestión. Las rutinas ayudan al niño a organizar su concepto de tiempo, le ayudan a saber qué es lo que viene después de cada cosa y le predispone para la "acción" que sabe que pronto sucederá. Un ejemplo sería la hora del baño. Si el niño sabe que después de la cena ( o antes) se le bañará, el se va preparando para ese momento. Esta predisposición que surge de manera natural al organizar nuestro "tiempo mental" hará que el niño se encuentre más abierto hacia nuevas percepciones, y como ya decíamos anteriormente las percepciones son la primera fuente de conocimiento. Así pues, es una ocasión ideal para fomentar la adquisición del lenguaje. Estas rutinas en las que el adulto centra por completo su atención en el bebé son ideales para fomentar su autoestima, creándose un gran contexto comunicativo.
- Los formatos de Bruner. Este autor distingue tres tipos de formato, que vendrían a ser una manera de separar una serie de acciones que se dan de manera natural, pero que si queremos podemos estimular.
- Formatos de acción conjunta.
- Formatos de atención conjunta.
- Formatos de acción y atención.
A continuación mostraré lo que se supone que es una evolución media en el desarrollo del lenguaje. Como siempre, este tipo de clasificaciones son algo aproximado. Cada niño sigue su propio ritmo, hay que evitar comparaciones y no alarmarse sin motivos reales. Si embargo, esta información sí puede servir a nivel orientativo.
- ETAPA 0-2 MESES.
Esta etapa es la llamada precontemplativa del sonido. En ella el niño recibe, percibe y es capaz de discriminar los distintos sonidos del habla, aunque no está preparado para articular un sonido concreto, puesto que su aparato fonador es todavía inmaduro. Sin embargo, emite sonidos de carácter gutural acompañándolos de expresión corporal. Estos sonidos son reflejos inconscientes (surgen según sus necesidades básicas y fisiológicas), no tienen intención comunicativa ( a nosotros nos sirven para comprender que nuestro hijo necesita algo, pero él al emitirlo no nos está pidiendo nada aunque esté expresando su necesidad. Es decir, somos nosotros quiénes llenamos esos sonidos de significado) y son de carácter universal (independiente de la lengua materna). En esta etapa, además, los bebés poseen la llamada "adaptabilidad universal", que es la capacidad que tiene para ser sensible hacia todos los idiomas del mundo.
- ETAPA 2-4 MESES.
Esta etapa es la llamada del gorjeo. Aquí realizan sonidos guturales y velares, emitidos ya por el aparato fonador. Estos sonidos no surgen de la imitación, por lo que todavía no siguen ningún patrón de un idioma concreto. Por lo tanto siguen considerándose universales, independientes a la lengua materna. Además, es en esta etapa cuando surgen las protoconversaciones.
- ETAPA 5-6 MESES.
En esta etapa los sonidos son más variados, y empiezan a ser consonánticos y vocálicos. Sin embargo, siguen siendo sonidos aislados y no los combinan entre ellos. Suelen ser sonidos de carácter nasal (m, n), labial y oclusivo (b, t, p) y fricativo (s, f).
- ETAPA 6-9 MESES.
Esta es la etapa de los primeros balbuceos. Distinguiremos dos clases de balbuceo:
- Balbuceo reduplicado: repiten la misma sílaba.
- Balbuceo canónico: repiten los sonidos siguiendo normas y prototipos.
Es a partir de esta etapa que empezarán a emitir cadenas silábicas, imitando el tono de la lengua materna, por lo que se perderá la adaptabilidad universal. Las sílabas las irá repitiendo de forma lúdica, siguiendo distintos ritmos y entonaciones. El significado, como hemos explicado en anteriores etapas, seguirá siendo atribuido por el adulto. A nivel fonético, ya será capaz de articular sílabas oclusivas y bilabiales.
- ETAPA 9-12 MESES.
Esta es la llamada etapa de la ecolalia. En esta etapa aparece el llamado "balbuceo conversacional". Repite automáticamente aquello que escuche, aunque todavía no comprende el significado. El sonido está acompañado por el gesto. En todas las etapas se debe dar gran importancia a la interacción comunicativa y a las percepciones que recibe el niño, pero en esta etapa el bebé será especialmente sensible, por lo que es crucial tenerlo en cuenta para un correcto desarrollo a nivel cognitivo y lingüístico (no os preocupéis si a nivel consciente no lo habéis tenido en cuenta, normalmente nuestro instinto se despierta y hace lo correcto sin que nos lo planteemos siquiera.).
- ETAPA 12-18 MESES.
A partir del año de edad, el bebé puede estar preparado para dar intención comunicativa a aquello que dice y puede empezar a articular correctamente. De hecho, comienza a comunicarse a través de las palabras. Consideraremos la primera palabra a aquella que sea dicha con sentido, a la que el niño atribuye un significado y que es dicha mostrando una clara intención comunicativa (expresando deseos o necesidades). Como norma suelen ser sustantivos y puede ser que esté mal pronunciada (esto ocurre porque el pensamiento va más rápido que la palabra).
En esta etapa surgen las llamadas "holofrases". Una holofrase es una "palabra-frase", es decir, cuando una sola palabra contiene en sí misma una frase entera. Por ejemplo, el niño puede estar diciendo "pan", cuando en realidad quiere decir "Mamá, dame un trocito de pan." . Estas situaciones surgen en contextos compartidos, pues no suelen ser capaces de descontextualizar las palabras de la situación donde la han aprendido.
También se da lo que llamamos "habla idiosincrática". Este es un lenguaje inventado por el niño, en el cual los adultos que lo rodean han otorgado un significado a una palabra que en realidad no quiere decir nada, por lo que solamente se podrá entender en un contexto compartido. Por ejemplo, se puede dar el caso de que en determinada familia el vocablo "meme" signifique la mantita del bebé (pues el bebé emitía ese sonido para referirse a ella), y que esta palabra sea entendida por todos los miembros de la casa y se refieran a este objecto de esa manera particular.
En esta etapa hacen también sobre extensiones de las palabras. Por ejemplo, puede ocurrir que un niño llame gato a todos los animales de cuatro patas que vea, o que llame coche a todos los vehículos.
A nivel cognitivo, se ha dado un gran paso, pues el bebé ha comprendido que cada objeto tiene una palabra asociada y eso es el primer paso para poder descubrirla. Cuantificar es algo peligroso, pero se dice que en esta etapa el bebé puede producir entre 10 y 15 palabras, aunque llega a comprender unas 150. Pero como es peligroso dar estas cifras, os recuerdo que solo son aproximaciones y que cada niño es distinto.
- ETAPA 18-24 MESES.
En este periodo se puede dar una incorporación lenta de palabras. Acostumbran a empezar a emitir frases de estilo telegráfico; haciendo combinaciones de 2 o 3 palabras que pueden hacer referencia a acciones, localizaciones, negaciones, posesiones, etc.
- ETAPA 2- 3 AÑOS.
En este periodo, el aprendizaje de la lengua suele dar un cambio súbito y se acelera de forma impresionante. De manera que aquellos niños que quizá habían sido más callados, suelen hacer un "clic" en un momento u otro y se convierten en pequeñas cotorrillas. Se dice que llegan a comprender unas 900 palabras, lo cual es impresionante si lo comparamos con las 150 que distinguían hace solo unos meses.
A medida que pasa el tiempo dejan de imitar el lenguaje y comienzan a ser creativos, creando sus propias estructuras gramaticales. Siguen usando sobreextensiones de la palabra (usan una sola palabra para referirse a conceptos similares), así como también subextensiones (una palabra más genérica es usada solo en contextos determinados).
- ETAPA 3-6 AÑOS.
En esta etapa, las bases del lenguaje pueden estar adquiridas, con lo que ya solo les queda ampliarlas y acabar de perfeccionarlas.
A nivel fonético articulan cada vez mejor. Si a partir de los 6 o 7 años el niño mostrara problemas de adición, sería conveniente visitar a un logopeda para corregirlos.
A nivel de gramática, con 3 y 4 años producen frases simples sin conectores. Es entre los 4 y 6 años que van adquiriendo complejidad sintáctica, ampliando e integrando los distintos pronombres y tiempos verbales.
A nivel léxico, es importante destacar que su evolución dependerá de la riqueza y variedad de las experiencias que viva el niño en cuestión. Sin embargo, se estima que con 4 años poseen activadas unas 2500 palabras y comprenden alrededor de unas 8000. Con 6 años esto se habrá casi duplicado y activarán unas 4500 palabras, mientras que comprenderan unas 10.000. Es impresionante el cambio, ¿verdad?.
Hemos de tener en cuenta que hasta los 6 años quedarán restos de lenguaje egocéntrico, pero de manera paulatina serán capaces de pasar de un lenguaje muy ligado al contexto (3 años) a un lenguaje que podrán usar para anticipar la acción ( 6 años).


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