La semana pasada Júlia cumplió 3 años. Parece mentira que haga ya tanto tiempo desde que ella llegó a nuestras caóticas vidas de pareja joven y veinteañera, formando una auténtica familia. Hace ya tres años que somos padres y no podemos ser más felices, no podemos sentirnos más realizados y más pletóricos (aunque el día a día, con trabajo, casa, etc pueda resultar estresante, pero eso es la sal de la vida).
Solo puedo dar las gracias porqué hace tres años que Júlia y su padre me han convertido en una mejor persona, y día a día siguen haciéndolo con todo lo que me enseñan y todo lo que me regalan. Ha sido el cumpleaños de Júlia, pero para mí también ha sido la commemoración del momento en que empecé a ser algo más que yo misma y para mí misma; el momento en que empecé a ser madre.
Que bonita reflexion...yo tambien soy de la opinion de que no hay nada que me haga mas feliz,que mis hijos y el tiempo y la energia que les dedico...es mi "mision " en la vida,y como el ser madre,te transforma todos los esquemas y eres capaz de dar lo mejor que tienes dentro.
ResponderEliminarbesos.
Pues sí Cooking Love, es tal como tu dices. La maternidad transforma todos los esquemas.
ResponderEliminarPor cierto, soy lectora habitual de tu blog y lo considero un placer para los sentidos! Muchas gracias por tu visita!
Felicidades a Júlia y felicidades a tí también.
ResponderEliminarUn besazo grande.
Mertxe.
Muchas gracias Mertxe! Eres un solete, me encanta verte por aquí.
ResponderEliminarMe ha encantado leerte...Son preciosas tus palabras niña.
ResponderEliminarMuchísimas felicidades a Júlia,y cómo no,a vosotros dos por la familia que habéis formado.
Un beso.
Muchas felicidades a la princesita de la casa... y a vosotros tambien.
ResponderEliminarSoy de la opinión que los niños deberían crecer mucho mas despacio, apenas se dá una cuenta del día a día cuando se hacen mayores.
Besos
Felicidades con retraso. Ya me has emocionado por la mañana temprano...! Gracias por esas palabras.
ResponderEliminarUn beso!