miércoles, 12 de agosto de 2009

Ya estamos de vuelta



Creo que una buena forma de reactivar el blog después de esta breve pausa veraniega es explicar un poco como nos han ido ( de hecho, como nos están yendo, ya que aún las disfrutamos) las vacaciones.
Los primeros días antes de irnos a la maravillosa Asturias, fuimos combatiendo el calor como podíamos. Eso en un piso proletario sin aire acondicionado como el nuestro es difícil, así que una de las pocas soluciones es estar en remojo continuo. Como piscina no tenemos y espacio  para poner una de aquellas de plástico tampoco, decidim
os inventarnos lo siguiente. Yo creo que nadie en mi bloque aprovecha tanto como nosotros el minúculo balcón-galería que tenemos.



Una vez en Asturias pudimos disfrutar de una naturaleza que llegó a colapsar nuestros sentidos de manera apabullante. Nos cautivó ver como las praderas verdes al más puro estilo Heidi llegaban hasta línia de mar, convirtiéndose en hermosas playas, con sus mareas que suben y bajan (cosa que al ser mujer mediterranea no deja de fascinarme, ya que mi querido mar no hace esa clase de trucos de magia).
 La casa donde nos alojamos ( Villa Merluza, totalmente aconsejable tanto por precio, como por la casa en sí) estaba ubicada en un paraje totalmente privilegiado, ya que desde el mismo comerdor podíamos contemplar la casi virgen playa de Vega y girando la cabeza los Picos de Europa.  Esta es una de las vistas desde la casa.



De nuestras excursiones la más destacable quizá fue la de los Lagos de Covadonga. Allí pudimos hacer alguna pequeña ruta y pudimos estar rodeado de vacas, cabras y ovejas. Algo muy sencillo en realidad, pero que para las personas de ciudad no deja de ser algo extraordinario.




























De nuestra visita a Oviedo, ciudad que nos encantó por lo señorial de sus calles y por la gran cantidad de esculturas que una puede disfrutar mientras pasea, lo que más disfrutamos fue el paseo por un parque repleto de árboles centenarios, así como de gran cantidad de distintas clases de aves. Sería una maravilla vivir cerca de un espacio verde de tanta calidad como aquel.



De nuestros paseos por la playa, casi se diría que Júlia y Homer (nuestro perro) lo disfrutaron por igual. Como me gusta que Júlia conviva con un animal como Homer, que además es un perro cariñoso, tranquilo y simpático. 


Y después de nuestro pequeño viaje a Asturias, estuvimos unos días en pueblo de Lleida, donde la familia tiene una casa. Así pues, allí estuvimos haciendo vida "de pueblo",  descansando en un entorno tranquilo, disfrutando del patio y haciendo alguna que otra barbacoa (qué rica sabe la comida hecha con leña).
Ahora que volvemos a la vida real, el espacio se me hace pequeño, aunque acogedor. Al fin y al cabo, dicen que como en casa en ningún sitio.


3 comentarios:

  1. Annabel, no te conocía y me encanta tu blog. Siento que tenemos cosas en común, yo también estudio Magisterio :-)

    Un abrazo!
    Eva.

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  2. Hola Eva!
    Cuánto me alegra recibir nuevas visitas!! Yo alguna vez me he pasado por tu blog, pero luego me ocurre que nunca recuerdo como he llegado a él...hasta que me lo vuelvo a encontrar navegando por la red...
    Un abrazo y hasta pronto!

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  3. Gracias por descubrirme una casa rurar bonita y bastante cercana.

    Felicidades por tu blog... me encanta.

    Besos

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