
El cuento es muy importante en el desarrollo del niño y tendrá una influencia tremenda en la persona adulta en la que se acabará convirtiendo. Pero no cualquier cuento.
A partir de los años 60 empienzan a surgir los llamados cuentos realistas, pues hay voces que sugieren que el cuento clásico puede resultar macabro e hiriente para los niños, cuestionando la utilidad del cuento fantasioso en relación a la vida sin magia que le tocará vivir más adelante. Cuando hablo de cuentos realistas me estoy refieriendo a los cuentos del estilo "Fulanito va al parque" o "Fulanito va al zoo", cuentos que no dejan de ser una especie de catálogo de las actividades cuotidianas, pero que carecen de estructura literaria y por lo tanto también de conflicto.
Sin duda, esta clase de cuento puede tener un sinfín de cualidades didácticas, como es la ampliación de vocabulario básico(no suelen ir mucho más allá) o que el niño pierda el miedo al retrete si es que el cuento se titula "Fulanito ya usa el retrete". Estas funciones, y otras que también tendrán pero que a mí se me escapan, no sustituyen en ningún caso al CUENTO en mayúsculas.
El cuento ayuda a configurar la identidad del niño, puesto que con la aportación de su estructura literaria estamos construyendo también su forma de pensar y de sentir. El hecho de que los cuentos clásicos contengan palabras que creemos complicadas para los niños no nos debería asustar. Si nos asustamos, deberíamos reconocer que a menudo es por nosotros mismos, puesto que nos da miedo no saber responder con exactitud a la pregunta del "¿Qué significa?". Cuando un cuento está bien redactado, la palabra quedará entendida simplemente por el contexto de la historia y así habremos incorporado nuevas palabras, y por lo tanto una nueva realidad, al repertorio de nuestros niños. Si aún así, seguimos sin comprender la totalidad del significado, es un buen momento para mostrar la utilidad de usar un diccionario.
Por otra parte, decir que el cuento clásico nos suele presentar a un personaje principal que va creciéndose a lo largo de la historia, superando toda clase de conflictos para lograr un objetivo final y concreto. Esta suele ser la estructura básica de cualquier cuento, que traslada un mensaje al niño que le dice que si quieres algo en la vida, debes ir a por ello, que se tendrán dificultades pero que finalmente si uno lucha, conseguirá aquello que se haya propuesto. Dicen que nuestros niños no valoran la cultura del esfuerzo, ¿será por los cuentos que les leemos?
Os invito, pues, a que os reencontreis con el cuento clásico. Las recopilaciones de Perrault son un muy buen comienzo(en la foto de la entrada, podeis ver a Perrault).
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ResponderEliminarTe has fijado lo que la pedagogia waldorf dice acerca de los cuentos? a mi me parece super interesante, humano y profundo, conincide en cierta medida con tu post.
ResponderEliminarHola!
ResponderEliminarPues voy a investigar sobre esto que me comentas de la pedagogía Waldorf,porqué la desconozco. Gracias !!
no pasa nada no den falsa informacion tienen que saber investigar no se confien con lo que dice aqui
ResponderEliminarHola Anónimo nº2! No acabo de comprender tu respuesta, ¿a qué falsa información te refieres?Esta entrada es simplemente, como todo en educación, un criterio pedagógico aplicado a la literatura infantil. En mi caso, el criterio que sigo es a partir de leer a Francesc Garreta(un experto en el tema) y de asistir a sus clases. Lo que comento sobre la influencia del cuento en la identidad del niño es fruto del estudio sobre cuentos de hadas del famoso psicoanalista B. Bettelheim. Pero repito, como todo en educación, es un criterio más.
ResponderEliminarSi me pudieras decir más concretamente a qué te refieres con que no se confíe en lo que se dice aquí, quizá podría contestarte de un modo más preciso.
Saludos!
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ResponderEliminarHe suprimido el comentario del tercer anónimo por decir palabras soeces. Evidentemente, se trata de un troll.
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